Ideología

La clase dominante (que en EEUU es menos del 1% de la población) ha logrado algo asombroso: que el resto de las clases sociales compartan su ideología. En EEUU, inclusive las clases menos favorecidas son de derecha: son socialmente conservadoras, están a favor de un aparato gubernamental pequeño que se ocupe de poco más que de la seguridad, y piensan que hay que dejar actuar al mercado para que solucione todos los problemas.

La composición en clases de los estadounidenses es más o menos como sigue:


Aproximadamente 2/3 de la clase media (o 50% del total de la población) son "la clase media propiamente dicha", el tercio restante (un 25% del total) es lo que los estadounidenses llaman la "clase trabajadora", una especie de clase media-baja que hace lo posible por mantenerse dentro del sistema económico merced a trabajos duros, escasamente remunerados, pero se considera culturalmente a sí misma "clase media".

Los estadonidenses en su conjunto, no son muy dados a explorar el concepto de clase social, ni de lucha o solidaridad de clases, ni son socialmente protestones ni combativos. Ni siquiera ese 50% de gente que vive en las condiciones más duras.

¿Cómo ha logrado la clase dominante estadounidense imbuir de su ideológía al resto de la población?

En primer lugar, porque los estadounidenses sienten que su sistema funciona. Son la nación más poderosa del mundo, en términos económicos y militares. El estándar de vida en general es elevado. Los impuestos son en general muy razonables. Y muchas cuestiones de carácter infraestructural que otros países vienen luchando por implementar desde siempre (recolección de impuestos, correos que funcionen, etc, etc) en EEUU están resueltas y se dan por sentadas.
Con razón, los estadounidenses están orgullosos de la antigüedad y estabilidad de sus instituciones políticas, de los esfuerzos colectivos que han sabido desarrollar en tiempos de crisis, y de su historia guerrera y combativa, en la que casi invariablemente han terminado del lado ganador.
Por convicción y de manea no coercitiva, se identifican como nación, y gustan de los actos y parafernalia patriótica.
En general, con cierto grado de razón pero acríticamente, los estadounidenses atribuyen el éxito de su país en el plano mundial al orden social que impera puertas adentro.
Incluso las clases sociales menos favorecidas, Especialmente las clases menos favorecidas.

El orden social se ha preservado desde que el país existe como nación. La revolución de 1776, por la que el país se independizó del imperio británico, fue más bien un cambio de gerencia motivado por cuestiones económicas que un cuestionamiento filosófico de base al imperio británico o al colonialismo.
Mientras que las alas más radicales de sus contemporáneos revolucionarios latinoamericanos se lanzaban (fallidamente) a perseguir soluciones sociales utópicas, los estadounidenses, al independizarse, ni siquiera abolieron la esclavitud.

En EEUU hay una enorme presión por mantener el orden social.

Al momento de escribir este artículo, un 1% de la población estadounidense (aproximadamente unas 300.000 personas) está dentro del sistema carcelario, la mayoría por leyes penales draconianas como la "regla de los 3 golpes" (que prescribe tiempo obligatorio de cárcel a la tercera ofensa, por leve que sea) o delitos menores de consumo de drogas. Esto es un récord mundial, tanto absoluto como relativo.

Los mismos barrios y el paisaje urbano son alienantes y diseñados para mantener a la gente aislada y a las clases sociales separadas. Severas leyes municipales generalmente prohíben que se mezclen los usos de los inmuebles dentro de una misma área (residencial, comercial, laboral), o que departamentos y casas baratas y de alta densidad ocupacional se construyan en los barrios pudientes.

Las marchas y manifestaciones masivas o espontáneas no son bien vistas, a lo sumo consisten en unas cuantas docenas personas de clase media dando vueltas mansamente con cartelitos individuales en una acera, tratando cuidadosamente de no interrumpir la circulación.
La policía rara vez las autoriza y utiliza cualquier excusa (vagancia, perturbar la paz, a perturbar la "propiedad privada" ¡incluso si la marcha ocurre en terreno gubernamental!) para disolverlas.

Es difícil determinar hasta qué punto el comportamiento socialmente obediente de los estadounidenses se debe al temor hacia los distintos y numerosos aparatos coercitivos con que su sociedad cuenta, y hasta qué punto es la propia convicción sobre las bondades de la autoridad y el orden social.
Es razonable suponer que es una mezcla eficaz de las dos cosas.
El carácter que tienen en general los estadounidenses es práctico y enfocado a resolver problemas puntuales más que a cuestionar el estado general de cosas que los causa. A los estadounidenses les gusta el orden y reconocen la autoridad como algo esencialmente bueno. Su impulso natural es "trabajar dentro del sistema" antes que cuestionarlo.

Incluso el 50% menos favorecido de la población estadounidense acepta acríticamente el concepto del "Sueño Americano". El "Sueño Americano es una mítica de igualitarismo básico que existe en el país. Básicamente dice que en EEUU provee las condiciones iniciales y la "libertad" necesarias como para que un individuio emprendedor y trabajador sea capaz de promocionarse socialmente y alcanzar un estándar de vida aceptable, independientemente de la clase social en la que haya nacido.
El "Sueño Americano" es básicamente una mentira. La clase social en la que un estadounidense nace tiene una enorme injerencia en las posibilidades de éxito socioeconómico en su vida adulta. Pero sí es cierto que la movilidad en EEUU es más fluida que en la mayoría de los países del mundo, que existe una predisposición cultural a premiar el trabajo productivo, y que el ambiente económico y jurídico en general (impuestos, derechos de propiedad, etc, premian la aptitud empresarial).
En otras palabras, un estadounidense pobre no sueña con que el gobierno castigue a los ricos y redistribuya la riqueza. Sueña con trabajar de manera dura en inventiva para hacerse rico él mismo, sin remordimientos sociales.
Hasta el estadounidense más desposeído no tiene ningún problema con el postulado social de que la suma de los egoísmos individuales de alguna manera redunda en el bien común.

El tercer motivo por el que los cuestionamientos de índole social escasean en los EEUU, es por la ideología que la clase dominante ha logrado impregnar en las demás clases del país: la idea de que la sociedad estadounidense es básicamente igualitaria en términos de derechos y de oportunidades de progreso, independientemente de la clase social en la que se nace, y la idea de que el país provee un ambiente adecuado para que, a partir del propio esfuerzo se pueda alcanzar la realización personal. La premisa es por supuesto falsa, la clase social en la que se nace tiene una enorme influencia en las posibilidades de progreso socioeconómico y realización personal, en los EEUU o en cualquier otro lado. Pero sí es cierto que la movilidad social entre clases en EEUU es comparativamente más fluida que en otros países.

Finalmente, la esfervecencia social es desalentada en los EEUU por el fuerte control social que se ejerce en EEUU sobre los individuos. Dicho control social es mucho menos centralizado y grosero que en otros países, pero no por eso menos efectivo.] En EEUU (al menos al momento de escribir esto, marzo de 2008) no hay un documento nacional de identificación, ni las autoridades tienen las en sus registros las huellas digitales de toda la población adulta, pero existen numerosísimos mecanismos, descentralizados y de distinta índole, que garantizan el control social:

La movilidad social en EEUU existe y es más fluida que en muchos otros países, y su sistema socioeconómico aceitado y estable le ofrece numerosas oportunidades al individuo emprendedor. Pero la premisa igualitaria básica es, por supuesto, falsa. Como en todos los países, la pertenencia a la clase social tiende a perpetuarse a través de las generaciones, y en qué clase social se nació tiene una enorme influencia en las posibilidades de progreso de las personas.
La idea de salir adelante por el propio esfuerzo, y el poder obtener un estándar de vida razonable es lo que los estadounidenses denominan "sueño americano" o "American Dream".
Aunque adopta tantas formas como creyentes, en general para la clase media el "American Dream" tiene una manifestación materia muy concreta: una familia, una casa tipo chalé en los suburbios y un automóvil por adulto activo.