Paisaje Urbano

En otros países fuera de EEUU existe el concepto de barrios residenciales cerrados, alejados del centro de la ciudad. Se los llama "barrios privados", "vecindarios cerrados", "countries", "comunidades dormitorio", etc. Pero son más bien la excepción que la norma.
En los EEUU, en cambio, la mayoría de la clase media, y la mayoría de la población, viven en este tipo de complejos residenciales de casas tipo "chalé" fabricadas en serie, que los estadounidenses llaman "suburbios".

Para un extranjero acostumbrado vivir en ciudades, el paisaje de estos "suburbios" estadounidenses es asfixiante, alienante. El acceso y la circulación dentro de ellos debe hacerse casi obligatoriamente en automóvil, ya que su trazado consiste básicamente en una gran calle colectora, a veces rizada sobre sí misma, de la que parten calles sin salida o "culs de sac", sobre las cuales están los lotes de las casas. Las casas son todas iguales, según el gusto de la clase media estadounidense: dos pisos, techo a dos aguas, garaje, parcela de césped alrededor, rampa ancha hacia la puerta del garaje, caminito de lajas hasta la puerta.

No hay heterogeneidad socioeconómica. Los estadounidenses son tremendamente clasistas, y se valen de códigos municipales, convenios y asociaciones vecinales para asegurarse de que los barrios "mantengan su carácter".

Los suburbios estadounidenses tampoco presentan ese "tejido urbano" característico de las verdaderas ciudades, con peatones circulando y entrecruzándose por distintos motivos y con distintos destinos. Por algún motivo más allá de mi comprensión, a los estadounidenses les gusta prohibir que se mezclen los casas con los locales comerciales en una misma zona. El resultado es que la mayoría de la gente en EEUU ya no vive a distancia caminable de los lugares a los que tiene que acudir para las necesidades cotidianas más básicas. Los "suburbios" no permiten un almacén barrial en su zona residencial, hay que manejar hasta un centro comercial o supermercado. Incluso las oficinas se agrupan en sus propios "parques corporativos", también aislados y sólo accesibles por automóvil, y las industrias en su zona industrial.
Ordenanzas municipales suelen desalentar o prohibir que casas de alta densidad (por ejemplo, bloques de apartamentos de alquiler de varios pisos) se construyan en un barrio que ya tiene carácter propietario, de viviendas unifamiliares.

En suma, ir a comprar leche al almacén de la esquina, o salir a pasear y mirar vidrieras, son actividades que casi han desaparecido de los EEUU. El lector hará bien en olvidarse de esas imágenes vibrantes, "neoyorquinas", plagadas de peatones y heterogeneidad que se ven en las películas estadounidenses. Nueva York es muy atípica para lo que es EEUU.
El paisaje urbano de casi todo el país es como se describe aquí.

Este sistema de separar el paisaje urbano en áreas segregadas de un solo tipo de uso en particular, es lo que en EEUU se llama "desarrollo euclidiano", por Euclides, un pueblito del estado de Ohio que, allá por 1920, le dio estatus legal a esta práctica. Vale la pena hacer una pequeña disgresión sobre cómo ocurrió:

Euclides es un pueblito en las afueras de Cleveland, la capital del estado de Ohio. A mediados de la década de 1920, el país en general estaba experimentando un auge económico, y Cleveland era una ciudad de fuerte carácter industrial. Euclides temía que su "carácter vecinal" fuera engullido por el crecimiento de Cleveland. En otras palabras, los habitantes de Euclides no querían que sus manzanas con chalecitos parejos, de carácter residencial unifamiliar, se les llenaran de negros, obreros industriales, inmigrantes recientes, fábricas, edificios de baja renta e indigentes. Los temores del pueblito se vieron confirmados cuando una empresa inmobiliaria, Amber Realty, compró varias parcelas de tierra contiguas dentro de la jurisdicción municipal, y anunció sus planes de destinarlas uso industrial.
Desesperada, la municipalidad de Euclides inventó una solución: dividir los terrenos municipales disponibles en "zonas de uso exclusivo". Inventó varios tipos: zona de uso comercial (negocios), zona de uso residencial de baja densidad (casas unifamiliares), zona de uso residencial de alta densidad (edificios de apartamentos), zona de uso industrial, etc.
De un plumazo, la inmobiliaria Amber Realty se encontró con que casi un 40% de la tierra que había comprado, ahora no la podía usar (no para usos industriales, al menos, los cuales siempre pagan más que los demás). Así que Amber Realty le hizo juicio a la municipalidad de Euclides por inmiscuirse en cómo usaba su propiedad privada, y por haberle causado perjuicio económico.
Amber ganó el juicio, pero la municipalidad de Euclides apeló y el caso terminó llegando hasta la Corte Suprema de los EEUU, la cual terminó dándole la razón a Euclides.
Euclides, por supuesto, no había sido el primer pueblo enfrentado con este tipo de problemas. Ya durante toda la década de 1920 una gran cantidad de gobiernos municipales se habían prendido de la "fiebre zonificadora" (particularmente, la ciudad de Nueva York). Pero el fallo de la Corte Suprema a favor de Euclides le dio sustento legal a la práctica.

En aquella época ya existían (tanto en EEUU como en el resto del mundo)"códigos de planeamiento urbano" y otros tipos de restricciones sobre qué se podía construir, y dónde. Pero tenían más que ver con cuestiones de salud pública (que el humo de una fábrica no fuera a parar al patio de una escuela, que no se construyeran rascacielos zonas ya demasiado densas, etc), y no con "control social" como la zonificacíón euclidiana.
Es curioso cómo la Corte Suprema de EEUU justificó su fallo: declaró que establecer zonas de uso discrimando ayuda a un desarrollo "ordenado" y es, por lo tanto, también una cuestión de salud pública; por lo tanto, las municipalidades tenían derecho a hacerlo.

En otras palabras: mantener a los sectores sociales considerados indeseables fuera del vecindario era (y es) para los estadounidenses tan importante como que funcionen las cloacas.

En la época era común utilizar un lenguaje bastante crudo para referirse a los recintos internos de las ciudades: en especial se citaba a la densidad habitacional como fuente de promiscuidad sexual, enfermedad, contagio, indigencia. En la década de 1920, por ejemplo, también se puso de moda un modelo esquemático de las ciudades estadounidenses, creado por Ernest Burguess, un sociólogo de la universidad de Chicago. Según este modelo, las ciudades consisten en círculos concéntricos: el centro, alrededor una zona fabril, alrededor una zona de transición entre fábricas y casas deterioradas, alrededor las viviendas de la clase baja, alrededor una zona residencial más decente, y la más externa de todas es la zona más deseable: la zona de los "commuters" o gente que debe viajar desde su casa hasta su lugar de trabajo.
Este modelo era "darwiniano" en el sentido de que las clases inferiores pugnaban por salir del centro de la ciudad y moverse hacia los sectores externos más pudientes.
Aunque el modelo de Burguess fue inmediatamente rebatido y revisado, es una representación bastante exacta de cómo los estadounidenses (especialmente de clase medioa) ven a sus ciudades, incluso hoy en día.

Pero es difícil calcular un origen exacto para el disgusto que en general los estadounidenses tienen por las ciudades. Hasta sus próceres de la independencia en general ya tenían esa concepción negativa, dickenseniana, sobre la vida en centros urbanos grandes y densos. Así que puede decirse con justicia que los estadounidenses son anti-urbanos por lo menos desde que existen como país.

Todas las ciudades estadounidenses de cierta importancia están intercomunicadas por la excelente red nacionald de autopistas interestatales. A menudo una o más autopistas se intersectan en una ciudad, y una de ellas se convierte además en una autopista de circunvalación. Este perímetro formado por las autopistas de circunvalación es lo que los estadounidenses usan para dividir mentalmente su espacio urbano en dos: lo que está dentro del perímetro es considerado el "recinto interno de la ciudad" o inner city, lo que está fuera, los suburbios.
La división es bastante arbitraria (el paisaje urbano es probablemente más o menos el mismo de uno y otro lado de la autopista), pero en general es conceptualmente correcta. Si la ciudad se expande horizontalmente más allá de la circunvalación, y comienza a ser un poco más densa, a menudo se crea un segundo anillo externo de circunvalación, de modo que la "inner city" sigue siendo lo que está dentro de ese nuevo perímetro de autopistas.
Para la clase media estadounidense, se invierte la jerarquía de preferencias que impera en otras ciudades del mundo. En otras ciudades del mundo, los barrios y lugares urbanos son tanto más deseables cuanto más cercanos al centro de la ciudad, mientras que los suburbios tienen a menudo una connotación de ser menos deseables o subestándar en algún aspecto (densidad poblacional, pobreza, menor interés comercial, mayor crimen). En EEUU (repito, para la clase media), lo deseable es vivir fuera de la ciudad, y la inner city se asocia con las mismas características negativas recién mencionadas. Incluso los centros o "downtowns" de las ciudades estadounidenses han ido perdiendo su carácter de centro comercial y cultural, y van afeándose siendo relegados contener a edificios gubernamentales y administrativos: el juzgado, la cárcel, la municipalidad, alguna que otra repartición federal. El "downtown" está cargado de connotaciones negativas. Que a uno lo "arrastren hacia el centro" (to be hauled downtown) significa que lo arresten.

En EEUU la mayor unidad política dentro de cada estado es el "condado" (county). En casi todos los condados que las ciudades de una cierta importancia se da un fenómeno curioso: el condado que contiene a la ciudad casi nunca coincide con el límite físico y conceptual de la "inner city". El territorio de las "inner cities" es, en general redondo, o convexo. En cambio los condados urbanos tienen formas raras, cóncavas, antinaturales, que entran y salen del recinto de la ciudad, son estrechos en algunas zonas, pero se extienden exageradamente en alguna u otra dirección. Esto se debe a la "geografía electoral", es decir, a la costumbre que tienen los partidos políticos en el poder de redibujar los límites del los distritos de manera que los beneficie al contar los votos. Por ejemplo, acumulando la mayoría de los votos opositores dentro de los límites de un solo condado (que se da por pedido igualmente), y fragmentando el resto en distintos condados con mayoría oficialista.
La geografía electoral no es, por supuesto, un fenómeno exclusivamente estadounidense, pero goza de excelente salud en el país, y explica mucho del paisaje urbano. Los estadounidenses llaman a la práctica "gerrymandering" o "salamandrear a lo Gerry", en honor a un gobernador con ese apellido que redibujó los distritos electorales de Massachussets de manera tan tortuosa, que parecían una salamandra.
Las ciudades populosas experimentan otras fuerzas centrífugas de caracter más socioeconómico que político: los barrios residenciales antiguos y caros de la periferia (pero todavía dentro de la "inner city"), a menudo quieren separarse políticamente de la ciudad y formar su propia "ciudad", más homogénea étnicamente y de un nivel socioeconómoico más alto y pudiente con mejores escuelas para sus hijos, y una policía propia más atenta sus intereses, que tienden a situarse a la derecha del espectro político.
La independencia de estas nuevas ciudades es, sin embargo, parcial. A menudo siguen siendo parasitarias de la gran ciudad de la que se han desprendido en aspectos de infraestructura (servicios públicos, bibliotecas, hospitales, bomberos, etc).